{"id":159,"date":"2020-05-04T11:34:28","date_gmt":"2020-05-04T14:34:28","guid":{"rendered":"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/?page_id=159"},"modified":"2023-05-13T16:43:55","modified_gmt":"2023-05-13T19:43:55","slug":"viajeos-temporada-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/index.php\/viajeos-temporada-2\/","title":{"rendered":"Viajeos, Temporada 2, Cap\u00edtulo 5"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cap\u00edtulo 5, Los Secretos de Humahuaca.<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-audio\"><audio controls src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/T2-Capitulo05.mp3\"><\/audio><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No para de llover; el mal tiempo durar\u00e1 varios d\u00edas. A \u00e9sta altura se supon\u00eda que deber\u00edamos estar volviendo de nuestro recorrido por Valle Colorado y San Francisco para internarnos luego en la Puna. Nos queda un d\u00eda para lo que ser\u00eda el plan original que trazamos en casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El due\u00f1o del hotel nos da una importante informaci\u00f3n. Sin saberlo, hab\u00edamos pasado en nuestro frustrado viaje a Calilegua, por el ingreso al mirador del cerro de los catorce colores, El Hornocal. En aquella \u00e9poca no era un lugar muy difundido. Humahuaca era la plaza, el reloj del edificio municipal donde todos los d\u00edas, impuntualmente sale el Santo San Ignacio del Loyola a dar la bendici\u00f3n y el monumento a los H\u00e9roes de la Independencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sin dudarlo, montamos la moto y partimos. Nos acompa\u00f1aba una leve llovizna que iba cediendo a medida que avanz\u00e1bamos hacia el este por la RP73. Eran unos veinticinco kil\u00f3metros hasta el mirador, aunque ya sab\u00edamos que nos llevar\u00e1 m\u00e1s de hora y media para llegar. No hab\u00eda apuro; ten\u00edamos todo el d\u00eda por delante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Luego de hacer algo m\u00e1s de diez kil\u00f3metros, un cruce con un desv\u00edo a la derecha; un camino precario que conduce al paraje Ocumazo. A la izquierda, un cementerio. Unos kil\u00f3metros m\u00e1s adelante, nuevamente pasamos por Pukar\u00e1, el lugar donde se me hab\u00eda ca\u00eddo la moto. Decidimos entrar a Pukar\u00e1 para hacer algunas fotos. Luego continuamos viaje rumbo al Hornocal. Ingresamos a la trepada; el camino es de cornisa con muchas rocas y las t\u00edpicas curvas a 180\u00b0. En ese momento se encontraba m\u00e1s despejado; desde all\u00ed se pod\u00eda observar el valle desde donde ven\u00edamos, una belleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Al llegar a la parte alta de la cuesta, una gran apacheta indicaba el ingreso al mirador. Una apacheta es un mont\u00edculo de piedras que se construye a medida que las personas pasan por ese lugar y dejan una piedra a modo de ofrenda. Tambi\u00e9n se suelen dejar cigarrillos, botellas y restos de comida, como devoluci\u00f3n a la Santa Tierra, La Pachamama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Tomamos el camino a la derecha; era un camino angosto que surcaba la \u00faltima altura de un cerro sobre su ladera al Este, nuestra mano derecha, y dejaba ver a nuestra izquierda una leve ca\u00edda interminable hacia un barranco, cubierta de pastizales bajos. Se notaba el corte a modo de acantilado al final. Al frente, el majestuoso Cerro de los Catorce Colores, el Hornocal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Mientras \u00edbamos avanzando, la nubosidad se abri\u00f3 un poco. Pronto encontramos un primer balc\u00f3n como para detenernos y tomar buenas fotos; eso hago; mi mujer se dispuso a bajar, pero le sugiero que sigamos un poco m\u00e1s adelante, pensando encontrar una mejor posici\u00f3n. Continuamos avanzando lentamente hasta llegar a la parte m\u00e1s alta y el fin del camino. En ese lugar, la cumbre del cerro por el que transitamos, hay una especie de planicie circular. A la derecha, una construcci\u00f3n con grandes antenas de todo tipo. Desde all\u00ed la vista panor\u00e1mica e impactante hacia todos los puntos cardinales. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5222-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-161\" srcset=\"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5222-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5222-300x199.jpg 300w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5222-768x511.jpg 768w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5222-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5222-2048x1362.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 89vw, (max-width: 767px) 82vw, 740px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Vista al R\u00edo de las Varas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Pero la nubosidad aument\u00f3 y cerr\u00f3 nuestra vista al Hornocal. Mi mujer me quer\u00eda ahorcar. Est\u00e1bamos a cuatro mil cuatrocientos metros de altura sobre el nivel del mar. El fr\u00edo se hac\u00eda sentir. No era posible quedarnos mucho tiempo all\u00ed a la espera que despejara el cielo. Tomamos fotos y retrocedimos un poco en el camino para volver a parar en el primer balc\u00f3n. Nos detuvimos para tomar m\u00e1s fotos. El espect\u00e1culo, a pesar de no contar con la mejor visibilidad, val\u00eda la pena. Los m\u00faltiples colores, a\u00fan con poca luz, resaltaban por su variedad e intensidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5235-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-162\" srcset=\"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5235-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5235-300x199.jpg 300w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5235-768x511.jpg 768w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5235-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5235-2048x1362.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 89vw, (max-width: 767px) 82vw, 740px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El Hornocal<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5292-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-163\" srcset=\"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5292-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5292-300x199.jpg 300w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5292-768x511.jpg 768w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5292-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5292-2048x1362.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 89vw, (max-width: 767px) 82vw, 740px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5336-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-164\" srcset=\"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5336-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5336-300x199.jpg 300w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5336-768x511.jpg 768w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5336-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5336-2048x1362.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 89vw, (max-width: 767px) 82vw, 740px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Comenzamos el descenso. De a poco, la vista hacia el oeste mejoraba junto con la condici\u00f3n clim\u00e1tica. Al llegar al desv\u00edo a Ocumazo, paramos para hacer fotos en el cementerio. En ese momento, en el extremo norte del mismo, pudimos ver a un grupo de personas en la tumba de un difunto. Estaban en el extremo opuesto a nuestra ubicaci\u00f3n. Al momento de intentar tomar fotograf\u00edas, escuchamos el impacto de una botella que cay\u00f3 cerca de nosotros; se escuch\u00f3 el ruido a vidrios rotos. Sinceramente no pudimos determinar si se dirig\u00eda hacia nosotros; si se trat\u00f3 de una agresi\u00f3n o que; pero supimos que deb\u00edamos retirarnos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Tomamos el camino a Ocumazo. La primera parte era amigable. A pocos metros comienza un descenso en cuesta. Al frente, un valle y el rojo de los cerros, se mezclaban con intensos verdes de \u00e1rboles y sembrados. Al llegar al pi\u00e9 de la cuesta, un ancho r\u00edo, El Rio de Las Varas. Como todo r\u00edo de la regi\u00f3n, no llevaba mucho caudal; el agua se dispersaba entre el suelo rocoso. En la margen contraria a nosotros, arboledas de \u00e1lamos. Giramos a la derecha siguiendo el camino, para recorrer la margen norte del r\u00edo. El camino era angosto y precario. A pocos metros encontramos algunas casas de adobe con peque\u00f1os corralitos y algunos animales. El camino se puso arenoso y debimos pasar un vado. Nos detuvimos para analizar si era bueno continuar por all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5382-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-165\" srcset=\"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5382-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5382-300x199.jpg 300w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5382-768x511.jpg 768w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5382-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5382-2048x1362.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 89vw, (max-width: 767px) 82vw, 740px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El Hornocal desde Ocumazo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Como siempre hacemos, decidimos continuar un poco m\u00e1s para ver c\u00f3mo segu\u00eda el camino. Seg\u00fan mi orientaci\u00f3n, est\u00e1bamos circulando hacia el este, por lo que est\u00e1bamos correctamente orientados para regresar a Humahuaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ten\u00eda presente haber visto los d\u00edas previos, un cartel al cruzar el R\u00edo Grande saliendo de Humahuaca, que indicaba a la derecha, el camino a Ocumazo; todo ten\u00eda l\u00f3gica; calcul\u00e9 que ser\u00edan unos 10 kil\u00f3metros como mucho.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5400-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-166\" srcset=\"https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5400-1024x681.jpg 1024w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5400-300x199.jpg 300w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5400-768x511.jpg 768w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5400-1536x1021.jpg 1536w, https:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/DSC_5400-2048x1362.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 89vw, (max-width: 767px) 82vw, 740px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ocumazo<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Avanzamos; el camino se transform\u00f3 en un camino sinuoso que acompa\u00f1aba la finalizaci\u00f3n de peque\u00f1as quebraditas por donde escurre el agua que baja de los cerros. La vista hacia nuestra izquierda, es decir, nuestra vista hacia el sur, era realmente impactante. Ahora el cielo se abri\u00f3 y las nubes se dispersaron. Eran ya las diecisiete horas. Paramos a tomar fotograf\u00edas. Desde nuestra ubicaci\u00f3n, pod\u00edamos ver el Hornocal y as\u00ed entendimos que \u00e9ste r\u00edo pasaba al pie del mismo y que era el corte entre el cerro del mirador y el majestuoso Hornocal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hab\u00edamos descubierto otro tesoro escondido detr\u00e1s de Humahuaca, Ocumazo. La comunidad es originaria, con costumbres muy arraigadas, raz\u00f3n por la cual, no se han abierto al turismo y de hecho, han habido algunos debates y disputas en este sentido. Ellos prefieren mantener su actividad cultural puertas adentro y as\u00ed ocurre en la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Continuamos viaje; el camino se presentaba cortado por partes; se nota que recientemente hab\u00eda bajado mucha agua de los cerros, borrando en algunos casos, una de las dos huellas por donde pisan los veh\u00edculos de cuatro ruedas. A medida que avanz\u00e1bamos, \u00edbamos encontrando peque\u00f1os derrumbes y notando que hac\u00eda varios d\u00edas que no pasaban veh\u00edculos por all\u00ed. Comenc\u00e9 a preocuparme ya que, adem\u00e1s de las dificultades, el camino iba virando hacia el sudoeste, aunque manteniendo la sinuosidad, notaba que nos est\u00e1bamos alejando de nuestro destino. Pero nunca fue nuestro esp\u00edritu retornar sobre nuestros pasos, salvo que existiera un peligro inminente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La tarde iba cayendo y ya hab\u00eda pasado mucho tiempo y hab\u00edamos recorrido m\u00e1s de diez kil\u00f3metros; ahora notaba que hab\u00edamos vuelto al rumbo oeste, pero segu\u00edamos en la margen del r\u00edo y nada por delante parec\u00eda indicar que llegar\u00edamos por all\u00ed a Humahuaca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">De pronto, una combi Ve doble ve ven\u00eda de frente. Nos detuvimos para que pudiera pasar; era un hippie con su mujer y dos ni\u00f1os; ven\u00eda de Humahuaca en busca de alg\u00fan lugar para hacer noche. En ese momento renaci\u00f3 la esperanza al saber que llegar\u00edamos a nuestro destino. Le advert\u00ed al hombre sobre lo que iba a encontrar m\u00e1s adelante en el camino, para que tenga precauci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Finalmente, el camino comenz\u00f3 a virar hacia el noroeste y luego al oeste, por lo que entend\u00ed que est\u00e1bamos en la parte final. En ese punto ya se notaba que est\u00e1bamos en las afueras de Humahuaca; peque\u00f1as casitas, algunos perros y un camino entre \u00e1rboles, notoriamente transitado. El camino termin\u00f3 en una Te y a solo cien metros a la derecha, estaba nuestro hotel; fueron 25 kil\u00f3metros. Fin del d\u00eda. Vali\u00f3 la pena.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/maranghello.com.ar\/viajes\/index.php\/viajeros-temporada-2-5\/\">Cap\u00edtulo siguiente<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 5, Los Secretos de Humahuaca. No para de llover; el mal tiempo durar\u00e1 varios d\u00edas. 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